
Es comprensible la reacción: la Federación Agraria esta metida en una interna feroz donde pierde el que afloja en "el plan de lucha", además de encontrarse inmersa en un conflicto de intereses con la CRA sobre el proyecto de arrendamientos rurales. Por otra parte Coninagro desea que esto termine cuanto antes y la SRA cae en la cuenta de que extendiendo el conflicto solo pierde en la medida en que cada día de alta exposición se ventilan los negocios del sector. (Hoy se supo que 1040 establecimientos declararon en la ONCCA a la ciudad de Buenos Aires como origen de los granos, por lo cual se hará la denuncia ante la AFIP)
Pero estas diferencias son ocultadas promoviendo el conflicto y negando los avances logrados en la propuesta del gobierno. Por lo cual el conflicto surge y se sostiene por su dimensión política, el gorilismo patológico, la reacción ante cualquier clase de intervencionismo del estado sobre la renta extraordinaria y en general por la insaciabilidad de los sectores dominantes articulados con los intereses de las empresas de medios de comunicación y el oportunismo delirante de la Carrió y los levantamanos del campo.
Sin embargo este movimiento destituyente tiene fortalezas, el conflicto resultó catalizador y campo de atracción para demandas y posturas que no encontraban cauce. Pero posee una debilidad estructural: Quienes reclaman por el campo empobrecido simulan miseria, los grupos multimedia simulan independencia y la oposición gorila simula respeto a la voluntad popular. Pero las mayorías ven la realidad en cada día y en cada pueblo, en cada programa de TV y en cada declaración opositora.

