El cuentito y la cuentita de De Angeli
Una ayudita para los amigos... ruralistas
Esta medida claramente ha perdido su fuerza inicial a pesar de la insistente campaña de los medios oposicionistas. Pero también y fundamentalmente esta modalidad va perdiendo impulso porque la actividad agropecuaria nunca dejó de ser un gran negocio y los propios actores ven que sólo se perjudican entre ellos.
Por eso la protesta está adoptándo cada vez más otro carácter. De angeli y los dirigentes rurales modifican su discurso "apolítico" cayendo en los lugares comunes de la oposición, discurso que sólo le aporto hace apenas cuatro meses una magra cosecha electoral.
Por ello, conversar con gobernadores, legisladores y la oposición en esta instancia del conflicto es un error porque sólo los va a llevar a un terreno incierto y van a desdibujar la credibilidad que hayan podido construir
Por otra parte, es curioso que algunos periodistas aún señalen que el gobierno apunta al desgaste, los propios dirigentes transitan a gusto ese desgaste porque sólo desde una posición de debilidad pueden volver a la negociación.
Cuanto antes recompongan el diálogo con el gobierno en mejores condiciones pueden volver a discutir y obtener ventajas con el único interlocutor válido que tienen.
Sigue el plan de lucha contra el pueblo
Se venció el plazo de la “tregua” del lockout agropecuario y los dirigentes llaman a mantener el estado de “alerta y movilización en todo el país" a la vera de las rutas, amenazando además con nuevos cortes y desabastecimientos “parciales” si el próximo martes todas sus exigencias no son respondidas satisfactoriamente.
Para tener una idea de la situación solo basta tener presente la demanda del Secretario Gremial de
Estas exigencias disparatadas demuestran que jamás pensaron en negociar, porque negociar implica ceder y no están dispuestos a perder ni un centavo de las superganancias agropecuarias.
El llamado a continuar con “el plan de lucha” tal como lo llama el ahora guapo Llambías de las CRA, Es más que una muestra de fortaleza una demostración de la irresponsabilidad e irracionalidad de los dirigentes, pero además explicita una situación más grave, después de azuzar a sus “bases” queda claro que el conflicto se les fue de las manos y no quieren, ni pueden, garantizar ningún acuerdo.
Frente a este nuevo episodio desestabilizador, es necesario que el conjunto de nuestro pueblo esté alerta y movilizado, reclamando que las instituciones democráticas y