Domingo

Engripado, terminè de ver Spartacus "War of the damned" o mil maneras de destripar a un legionario. Al final al tipo lo matan. También trate de ver "Game of Thrones" una especie de "Dinasty" medieval cool, un bodrio Jefa. Para leer "La crisis civilizatoria y la utopía de la sociedad solidaria en Hinkelammert"
Y para matizar la espera con las entradas en la mano, Joe Bonamassa.



El proyecto del PRO

Es un misterio. 
Nada aportó la presencia del dirigente PRO en el Programa 6, 7, 8 que sirva para entender el proyecto de ese sector de la derecha. Tampoco ayudó la autosuficiencia de los panelistas del programa que entraron rapidamente en el juego del carpetazo de dichos de funcionarios y oposición o la curiosidad antropológica del enigma de la militancia PRO. Por lo que vi, hasta que me aburrió, el joven dirigente se refugió en el discurso de la falsa tolerancia y el consenso y nos volvió a contar sobre el trabajo silencioso de equipos de expertos multidisciplinarios y multiideológicos que nos juran que saben qué hacer y cómo hacer de nuestra patria un lugar mejor. 
Como aquella vieja pelicula de Corman, uno se queda con el interrogante ¿Privatizarán YPF ? ¿Devolverán la administración de las jubilaciones a las AFJP ? ¿ Implementarán el 82 % movil ? ¿ Seguira la Asignación Universal por hijo ? ¿ Como combatirán las alzas de precios ? ¿ Cual será la politica de seguridad? ¿ Seguiran los juicios contra los genocidas y sus complices de la dictadura ? ¿ Eliminarán los subsidios a los servicios públicos ? ¿ Bajarán los derechos de exportación agropecuarios ? ¿ Derogarán la ley de medios de comunicación audovisuales ? ¿ Devaluarán el peso ? y otras cientos de preguntas. 
Otro dirigente del PRO, tarjetero, candidato y funcionario, escribe en una columna "Si Macri ganara la presidencia en un gran frente antikirchnerista, al otro día debería salir por cadena nacional a informar una decisión que daría vuelta el paradigma de hacer política en nuestro país. Anunciaría la unión verdadera en la gestión." Y recita un gabinete ideal que incluye a Carrió, Pino Solanas, Rodríguez Saá, Claudio Lozano, Prat Gay, Lavagna y otros. Les juro que es imperdible esa columna, se llama "Como la alianza pero mejor" Es de esas cosas que uno lee y no logra saber de quien se estará riendo el que lo escribió. 
Una pista que lo pone en lo mejor de la sátira política "Para los más jóvenes deberían crear el plan Rock para Todos, que la gente vote a qué bandas se contrata desde el Estado así dejan de tocar las mismas: no sólo Fito sabe tocar un piano" 
Lo complejo de esta epoca es que desde lugares propios y ajenos nos invitan a la caricatura de la política y de nosotros mismos. Lo peor que podemos hacer es aceptar la invitación.

1 de mayo e 1952. Discurso de Peron



Compañeros: Desde hace tiempo vengo diciendo que está llegando la hora de los pueblos. Y me siento inmensamente feliz frente a esta grandiosa asamblea, porque observo que este pueblo es digno de esa hora y porque veo que este pueblo está capacitado para realizar lo que esa hora impone a los países. Los hombres que, como yo, viven solamente para el pueblo, necesitan de esa solidaridad. Por eso siempre que yo he hablado al pueblo, más que órdenes, he impartido consejos. Un presidente que aconseja, más que presidente es un amigo, y eso es, precisamente, lo que yo quiero ser de mi pueblo: un amigo. Cumpliendo siempre la primera verdad establecida en nuestro catecismo peronista, que dice que la verdadera democracia consiste en que el gobierno haga solamente lo que el pueblo quiere y defienda un solo interés: el del pueblo. Yo no tengo dudas de que cada uno de ustedes sabe que acepté el sacrificio de una segunda presidencia confiando solamente en que la Providencia habría de permitirme completar una obra que en la primera presidencia no pudo ser completada. Y la acepté, por sobre todas las cosas, porque tenía la convicción absoluta de que este maravilloso pueblo argentino, lo mejor que tenemos en esta patria tan querida, habría de poner el hombro a esa realización y dar su apoyo. Compañeros: Lo que más pesa para los hombres de conciencia es la responsabilidad, nadie puede imaginar el peso ciclópeo de la responsabilidad de realizar, con bien, los destinos del pueblo y los destinos de la Patria. pero ese inmenso peso de la responsabilidad puede repartirse proporcionalmente cuando se gobierna un pueblo conciente de esa responsabilidad, anhelante de cumplirla hasta en el más humilde acto de su vida privada. Sin ese apoyo ningún gobernante podrá realizar cumplidamente sus designios, ni ningún hombre de la tierra podrá realizar los anhelos ni la felicidad de su pueblo. Por esa razón, desde que estoy en el Gobierno vengo reclamando la ayuda de cada argentino, porque cuando me eligieron y me hicieron responsable de los destinos de la Nación, cada uno de los que me votó compartió conmigo la responsabilidad al haberme designado. Compañeros: Esto es lo único que he reclamado y reclamo del pueblo de la República. Miles de salvadores llegan siempre hasta los gobernantes. Todos proponen medidas para salvar a la patria; pero, señores, ese es un síntoma de ignorancia y de ineptitud. A la patria la salva una sola entidad: el pueblo. Las patrias se salvan o se hunden por la acción de sus pueblos. Los hombres que tenemos la responsabilidad del Gobierno, sin el pueblo somos ineficaces, inoperantes e intrascendentes. Hace pocos días dije al pueblo de la República, desde esta misma casa, que era menester que nos pusiéramos a trabajar concientemente para derribar las causas de la inequitud creada a raíz de la especulación, de la explotación del agio por los malos comerciantes. En esto, compañeros, ha habido siempre falsos mirajes producidos por los intereses. El que no quiere molestarse en nada dice que el Gobierno haga bajar los precios: el comerciante que quiere robar dice que lo que corresponde es dejar los precios libres. En esto, cada uno trabaja en cierta medida por su cuenta. He repetido hasta el cansancio que en esta etapa de la economía argentina es indispensable que establezcamos un control de los precios, no sólo por el gobierno y los inspectores, sino por cada uno de los que compran, que es el mejor inspector que defiende su bolsillo. Y para los comerciantes que quieren los precios libres, he explicado hasta el cansancio que tal libertad de precios por el momento no puede establecerse; bastaría un rápido análisis. (Se oye una explosión) Compañeros: Estos, los mismos que hacen circular rumores todos los días, parece que hoy se han sentido más rumorosos, queriéndonos colocar una bomba. (En estos momentos se oye otra explosión). Ustedes ven que cuando yo, desde aquí, anuncié que se trataba de un plan preparado y en ejecución, no me faltaban razones para anunciarlo. Compañeros: Podrán tirar muchas bombas y hacer circular muchos rumores, pero lo que nos interesa a nosotros es que no se salgan con la suya, y de esto, compañeros, yo les aseguro que no se saldrán con la suya. Hemos de ir individualizando a cada uno de los culpables de estos actos y les hemos de ir aplicando las sanciones que les correspondan. Compañeros: Creo que, según se puede ir observando, vamos a tener que volver a la época de andar con el alambre de fardo en el bolsillo. (La multitud aclama: Perón, Perón, Perón y dice ¡Leña! ¡Leña!). Eso de la leña que ustedes me aconsejan ¿por qué no empiezan ustedes a darla? Compañeros: Estamos en un momento en que todos debemos de preocuparnos seriamente, porque la canalla no descansa, porque están apoyados desde el exterior. Decía que es menester velar en cada puesto con el fusil al brazo. Es menester que cada ciudadano se convierta en un observador minucioso y permanente porque la lucha es subrepticia. No vamos a tener un enemigo enfrente: colocan la bomba y se van. Aumentan los precios y se hacen los angelitos. Organizan la falta de carne y dicen que ellos no tienen la culpa. Al contrario, por ahí, en un diario, sacan un artículo diciendo que ellos, en apoyo del Gobierno, quieren que venga la carne, pero la carne no viene. Todo esto nos está demostrando que se trata de una guerra psicológica organizada y dirigida desde el exterior, con agentes en lo interno. Hay que buscar a esos agentes, que se pueden encontrar si uno está atento, y donde se los encuentre, colgarlos en un árbol. Con referencia a los especuladores, ellos son elementos coadyuvantes y cooperantes de esta acción. El gobierno está decidido a hacer cumplir los precios aunque tenga que colgarlos a todos. Y ustedes ven que tan pronto se ha comenzado, y el pueblo ha comenzado a cooperar, los precios han bajado un 25 por ciento. Eso quiere decir que, por lo menos, estaban robando un 25 por ciento. Han de bajar al precio oficial calculado, porque eso les da los beneficios que ellos merecen por su trabajo. No queremos ser injustos con nadie. Ellos tienen derecho a ganar, pero no tienen derecho a robar. Sé también que algunos empleados públicos, inspectores y algunos funcionarios pueden estar complicados en esas maniobras. Si esto sucede, no he de tener inconveniente en entregarlos a la justicia en el mismo momento que se lo compruebe; pero, compañeros, quiero decirles que las organizaciones, nuestros partidos políticos y cada ciudadano de la República tienen en estos momentos la responsabilidad de enfrentar con hombría y con decisión todo ataque llevado subrepticiamente a la República. El Gobierno, el Estado y el Pueblo unidos son invencibles, sólo falta que nos decidamos a realizar. Yo puedo asegurar, compañeros, que la situación económica del país no ha sido nunca mejor que ahora; puedo asegurar que el dominio político que el Gobierno tiene en estos momentos asegura poder proceder de la manera que se le ocurra, pero no estamos nosotros para amparar la injusticia de nadie, sino para asegurar la justicia de todos los argentinos. Por esa razón el Gobierno ha de proceder con justicia, con serena justicia, pero con indestructible decisión y rigor contra los que infrinjan la ley. Yo no podría pedirle al pueblo el apoyo para otra cosa, pero para eso le pido y deseo el apoyo total y sincero del pueblo. Ese apoyo ha de ser para combatir a los malos argentinos y para combatir también a los malos peronistas y a muchos que se mueven entre nosotros disfrazados de peronistas. Para eso, especialmente, necesitamos el apoyo del pueblo, el apoyo desinteresado, el apoyo sincero, el apoyo que nos pueda llevar a una depuración de la República y a una depuración de nuestras propias fuerzas. En este orden de cosas la ley debe ser inflexible: al honesto hay que defenderlo hasta morir; al deshonesto hay que meterlo en la cárcel cuanto antes. De la misma manera los comerciantes, los industriales honestos, serán apoyados por el Estado, pero los deshonestos irán como los otros deshonestos, a la cárcel cuanto antes. Señores: aunque parezca ingenuo que yo haga el último llamado a los opositores, para que en vez de poner bombas se pongan a trabajar en favor de la República, a pesar de las bombas, a pesar de los rumores, si algún día demuestran que sirven para algo, si algún día demuestran que pueden trabajar en algo útil para la República, les vamos a perdonar todas las hechas. Compañeros: yo deseo terminar estas palabras, un tanto deshilvanadas por las numerosas interrupciones, las bombas y las otras yerbas, haciendo una aclaración que cuadra a los sentimientos más puros y más profundos de mi corazón. Quizás en el fragor de la lucha haya dejado escapar alguna expresión de desaliento. Yo no soy de los hombres que se desalientan, a pesar de la legión de bienintencionados y de malintencionados que golpean permanentemente sobre mi espíritu y mi sistema nervioso. Yo nos soy de los hombres que se desalientan desfilando, como lo hacen entre una legión de aduladores y una legión de alcahuetes. Si eso pudiera desalentarme, si mediante eso pudiera algún día llegar a perder la fe inquebrantable que tengo en mi pueblo, habría dejado de ser JUAN PERON. Por eso debo anunciarles a todos los compañeros, especialmente trabajadores, que para nuestro movimiento comienza una etapa nueva, una etapa que ha de ser de depuración, una etapa que ha de ser de energía terrible para los que sigan oponiéndose a nuestro trabajo. Si para terminar con los malos de adentro y con los malos de afuera, si para terminar con los deshonestos y con los malvados es menester que cargue ante la historia con el título de tirano, lo haré con mucho gusto. Hasta ahora he empleado la persuasión; en adelante emplearé represión, y quiera Dios que las circunstancias no me lleven a tener que emplear las penas más terribles. Es, compañeros, para esta nueva cruzada que los necesito a ustedes más que nunca. Compañeros: como en las horas más críticas de nuestra lucha en 1945, pediré a todos los compañeros que, como entonces, estén activos y vigilantes; pediré a todos que vayan al trabajo confiados y decididos. Todos los problemas que puedan presentarse, se resuelven produciendo. A esos bandidos los vamos a derrotar produciendo, y a los canallas de afuera los vamos a vencer produciendo. Por eso, hoy como siempre la consigna de los trabajadores argentinos ha de ser: producir, producir, producir. (La multitud prorrumpe en exclamaciones: ¡La vida por Perón! ¡La vida por Perón!). Para terminar, compañeros, yo solamente les pido a ustedes que sigan actuando como lo viene haciendo hasta este momento. Les agradezco esta maravillosa concentración, que es la fuerza viva de nuestro movimiento, y les ruego que se retiren tranquilos, confiados en que yo he de saber hacer las cosas como las he sabido hacer hasta ahora, que esto lo he de remediar sin hesitaciones y sin nerviosidades, con frialdad, pero con una energía tremenda cuando sea necesario. Regresen a sus casas pensando en que nos hemos decidido hace casi diez años por asegurar la felicidad de nuestro pueblo y la grandeza de la Nación. Piensen que a estos objetivos llegaremos a través de la independencia económica, de la justicia social y de la soberanía política. Y cuando yo, para mantener enastadas cualquiera de esas banderas, los necesite a ustedes, los llamaré y les daré los medios para hacer triunfar nuestras ideas. Finalmente, compañeros, al agradecerles nuevamente la prueba de solidaridad, quiero que lleven a sus casas, como un homenaje de un humilde ciudadano trabajador como ustedes, un abrazo muy fuerte que les doy sobre mi corazón. JUAN DOMINGO PERÓN

Los que se disfrazan de peronistas


El sentido comun antiK

Por Francisco Balazs
Sur. Domingo 28 de abril de 2013

"La instalación de discursos y construcciones de sentido que producen los grandes medios de comunicación fue analizada por Nicolás Casullo, con la precisión que lo caracterizaba, allá por 2008 a poco de estallar el conflicto con el sector agropecuario por la Resolución 125. Fue allí donde quedaron al desnudo las batallas que se comenzaron a librar, y se seguirán librando, a través de los grandes medios por la construcción de ese sentido al que Casullo denominó como “el sentido común que siempre es de derecha”. A través de sus dispositivos, los grandes medios opositores al kirchnerismo, que es de destacar representan cerca del 90% de los contenidos que circulan y se retroalimentan cotidianamente a través de billarescas carambolas que involucran a sus medios gráficos, canales de noticias y radios, producen un aluvión informativo que indefectiblemente hace blanco en el sentido común de que todo argentino de bien es antikirchnerista, y que quien se encuentre a su lado es de descontar que considera al Gobierno, a sus funcionarios, militantes o quienes simplemente simpaticen, como una simple y llana inmundicia. Y quien se atreva a defender a esa inmundicia resulta, por carácter inmediatamente transitivo, otra inmundicia, ramplonamente dicho. A partir de esta exitosa creación de sentido común antiK, resulta habitual que, sin importar el ámbito, cualquiera sea éste, resulte propicio para que en tácita complicidad cualquiera espete a viva voz en la cola de la verdulería, a la que también, vale la pena aclarar, suelen acudir personas que podrían sentirse cercanas, afines o decididamente unidas al kirchnerismo, y tengan que escuchar y soportar en prudente silencio algunos de los habituales insultos que se reproducen y legitiman diariamente a través de esos grandes medios; uno de ellos, tomado al azar, podría ser: “Que querés con este gobierno de corrutos” (o “de corruptos”, dependiendo de dónde provenga el atributo lanzado), al que podrían sumarse cientos de los adjetivos descalificativos con los que se habla del Gobierno libremente y en cualquier parte. Otra de las grandes construcciones de sentido fuertemente instalado en nuestra sociedad es que el kirchnerismo vino a dividir al país, que llegó para meter púa, peleas y distanciamientos entre amigos y familiares. Es posible que, por citar un ejemplo, su cuñado siempre le haya parecido un pelotudo, pero no le otorgue gravedad si cuando lo escucha hacerse el gracioso llamando a la presidenta Reina Cristina, le parezca más pelotudo que nunca. El kirchnerismo no tiene nada que ver con lo que le pasa a usted con su cuñado. Es comprobable, también, en reuniones de amigos, o de familiares, y esto puede resultarle común al lector si repasa una situación que le debe ser habitual tanto en su trabajo, en un café, o en una reunión familiar, y va otro ejemplo: lo invitan a comer un asado a lo de una compañera de trabajo de su mujer. Se encuentra con una cantidad de personas a las que habrá visto no más de un par de veces. Está, al decir horriblemente de hoy, sociabilizando. Sabe que muchos de ellos son bastante críticos del Gobierno, otros tremendos reaccionarios, y seguramente casi todos ellos saben que usted simpatiza con el kirchnerismo, no le digo más. Usted ya pasó por esto: se habla de todo un poco, de fútbol, de trabajo, y de golpe alguien dice suelto de cuerpo: “Este país, así, no da para más, después de las elecciones se va todo a la mierda”. Usted no dice nada, se hace el distraído, evita una respuesta porque no le parece que una discusión sea oportuna en esa situación. Al rato escucha que la compañera de trabajo de su mujer dice: “Éstos van por todo y no paran hasta llevarse puesta la Justicia”. A esa altura, cuando usted le está por entrar a las mollejas, escucha del otro lado de la mesa una voz que dice “¿Éste es el menú de Moreno del Indec?”. Usted, pacientemente, deja pasar la humorada, pero al rato vuelve a escuchar a otro u otra, decir “Ésta es la Carne para todos, a 80 mangos la tira de asado”. Sólo son algunos ejemplos de la infinidad de situaciones por las que el lector, al menos cercano al kirchnerismo, habrá pasado tantas veces. Y quedó claro, en el ejemplo citado, que en esa reunión saben que usted piensa distinto, pero usted ahí no existe. A usted, en ese asado, por tomar el ejemplo citado, no se le ocurriría decir alegremente, a manera de adivinanza “¿Alguien me puede decir qué cualidades tiene Mauricio Macri para gobernar la Ciudad de Buenos Aires?”. Con sólo eso, usted será, de por vida, un energúmeno kirchnerista, violento, irrespetuoso, antidemocrático que no respeta las ideas de los otros. Algo raro está sucediendo con todo esto, por lo que se les puede otorgar la eficacia de haber invertido la carga de la generación de intolerancia, y de violencia. Insisten con que el kirchnerismo es el instigador de las peleas con su cuñado, amigos o familia, y que hasta que llegaron Néstor y Cristina Kirchner al gobierno usted nunca había discutido con nadie, ni menos enemistarse, por ejemplo, con primos, tíos o abuelos, vecinos, o había mandado al carajo a amigos a lo largo de su vida. Pero invertir esta construcción hábilmente instalada y divulgada por quienes en comunión de principios y valores comulgan todos los habitantes de la patria que se reconocen únicos poseedores de la decencia, la ética, las convicciones democráticas y republicanas, y a la irrestricta defensa a todo tipo de libertades (¡y la de expresión en primer lugar!) que el abominable movimiento populista y dictatorial amenaza cotidianamente. Todas esas expresiones violentas e intolerantes son naturalizadas, justificadas, cuando se logra crear un enemigo, en este caso el kirchnerismo al que justamente se le aplicó la construcción de que su accionar se basa en que lo que desde esos medios le endilgan al kirchnerismo interpretando y citando rudimentariamente al filósofo alemán Carl Schmitt y la teoría amigo-enemigo. Trasladar la violencia al kirchnerismo es otra exitosa variante del sentido común imperante entre los medios. Invertir la carga de la generación de violencia, desentrañar, sacar a la luz la historia de la violencia política en el país, es un desafío urgente. Una última apostilla a estas breves líneas. Las críticas al kirchnerismo vaciadas de contenido en las mayorías de las consignas y slogans que retumban cotidianamente son, a pesar de su mayoritaria inconsistencia, válidas en el ámbito de un sistema plural, abierto y democrático. Pero cuando las críticas al Gobierno, válidas de todas maneras (vale aclararlo siempre), provienen del ámbito intelectual, académico, que en el pasado cabalgaban por las orillas de la izquierda, o cercanos a la izquierda, al progresismo o como más le guste llamarlo, la cosa cambia porque se espera de ellos, al menos, un poco más de esfuerzo en sus argumentaciones. Usted pasó gran parte de su vida teniendo como referentes a tantos que leyó, escuchó, admiró, escritores, intelectuales, y de golpe los ve cada día más parecidos a su cuñado. Y ahí se dice a usted mismo: “Muchachos, ustedes la tenían muy clara, yo crecí leyéndolos, escuchándolos. No se parezcan al pelafustán de mi cuñado. No me digan que este gobierno no es democrático porque no hace reuniones de gabinete, o que es una dictadura, o que tantas otras cosas, porque, para eso, lo tengo a mi querido cuñado” .

La condena de "la ONU"

La Nación, Clarin y sus medios satélites, se despacharon con la noticia de la "condena de la ONU" a las leyes de reforma judicial. Aclaremos que un relator no es "la ONU" y por lo tanto no puede condenar a nadie en nombre de ese organismo. 
Es curioso pero hace un tiempo el relator de libertad de expresión de la ONU, Frank La Rue, dijo sobre la ley de medios que “Argentina tiene una ley de avanzada. Es un modelo para todo el continente y para otras regiones del mundo"
La oposición y Clarin lo denostaron y en el mejor de los casos lo ignoraron, claro, ahora parece que un relator es "la ONU"

Cautelares contra la ley regulatoria de cautelares

La justicia rechazó la presentación realizada por un abogado contra una ley no promulgada. Horas después, el Colegio de Abogados presentó una acción de inconstitucionalidad contra la norma, basando su legitimación en el siguiente argumento: "los abogados matriculados en el CPACF se verían imposibilitados de ofrecerles a sus clientes un servicio jurídico que antes podían ofrecer en toda su dimensión y eficacia: el de presentar y obtener medidas cautelares contra el Estado Nacional. Y no es esta expresión, una queja meramente corporativa por restar a nuestras incumbencias una vía más; es, sin hesitación, un cercenamiento manifiesto del derecho de los ciudadanos a obtener protección rápida y eficaz contra el accionar del Estado" 

Finalmente, el colegio de abogados pide una cautelar contra los mismos articulos que impugna como inconstitucionales, logrando asi, de otorgarse esa medida, el mismo objeto del proceso.

Es decir, desde una legitimacion corporativa y sin acreditar un perjuicio concreto, se pretende una medida cautelar "erga omnes", que torne inaplicable la ley en cualquier caso sin mediar sentencia definitiva. Consolidando asi este tipo de medidas en una especie de "accion derogatoria" o "veto judicial". Algo muy poco republicano y democràtico.

Pero la verdad es que las cautelares siguen existiendo, solo que a partir de esta regulación, en lo que respecta a la actividad de los abogados, termina el shopping de cautelares logradas con jueces de jurisdicciones extrañas. 
O sea, a trabajar colegas, para obtener sentencias y verdadera justicia.

Diputados: Aprobaciòn de los proyectos sobre el Consejo, Cautelares y Casación. Discurso de Rossi y la Diputada Còrdoba.

La Càmara de Diputados aprobó esta madrugada, con 130 votos a favor, la reforma del Consejo de la Magistratura, que serà tratada en Senado la próxima semana. Tambièn se conviertieron en Leyes, el proyecto de regulación de medidas cautelares y la Creaciòn de Camaras de Casaciòn, con 126 votos positivos. 

Consejo de la Magistratura: Discurso del Diputado Rossi. 

Sr. Rossi.- Señor presidente: empezamos a tomar conciencia de este debate a partir de una serie de reflexiones públicas de la señora presidenta de la Nación. Quizás la más importante, clara y contundente fue la expresada al otro día de haberse conocido el fallo de la Justicia tucumana en el caso de Marita Verón. Todos nos sentimos consternados por ese fallo, la presidenta así lo expresó y convocó a los argentinos a llevar adelante un debate sobre qué Justicia queríamos, qué tipo de jueces queremos y qué Poder Judicial necesita la Argentina. Estamos por cumplir treinta años de democracia, y en este lapso la Argentina ha tenido diferentes debates en los que, en mayor o menor medida, todos los sectores políticos y sociales fueron sujetos de ser interpelados. De este modo, fueron interpelados los políticos, los legisladores, los funcionarios del Poder Ejecutivo, los empresarios, los dirigentes, los gremialistas, y últimamente, por una fuerte decisión de nuestra presidenta, también fueron interpelados los periodistas. De lo único que no se ha hablado durante estos años fue del Poder Judicial. Cada vez que se quería hablar del Poder Judicial, interpelarlo o insistir en alguna mirada, el autor de la iniciativa era estigmatizado por tener intenciones de limar o delimitar la independencia de dicho poder. Detrás de la independencia del Poder Judicial, de manera totémica, abortaron todos los intentos anteriores de discutir sobre su rol. Por suerte, estamos acompañando este fuerte impulso que esta vez dio la presidenta a través de estas seis iniciativas que, a mi criterio, recogen seis valores nobles: transparencia, tres de ellas; agilidad, otras dos, y legitimidad popular, la que estamos discutiendo en este momento en la Cámara de Diputados. Todos los señores diputados han dicho que estamos discutiendo de qué manera podemos mejorar, a partir del diseño de la forma de elección de los consejeros, el grado de legitimidad popular del Consejo de la Magistratura, órgano que fue introducido en la reforma de 1994. A veces me causa gracia que todos hablan de la reforma de 1994 como si la política no hubiese existido, y la verdad es que la reforma de 1994 fue consecuencia de una gran negociación política entre dos dirigentes políticos predominantes de la época: Menem, que buscaba la reelección, y Raúl Alfonsín, que buscaba en teoría atenuar algunos efectos no deseados. En ese concepto de atenuar determinadas circunstancias surgió la idea de introducir el Consejo de la Magistratura para mejorar la selección de los jueces y la vigilia sobre su comportamiento y el Poder Judicial. Esta fue la génesis. Es decir que pasamos –como decía el otro día el ministro de Justicia de tener un Poder Judicial que era designado por dos poderes elegidos democráticamente, con votación popular, como el Poder Ejecutivo y el Poder Legislativo en interacción, a tener un Poder Judicial en donde además de esa interacción aparecía como filtro o como intermediación el Consejo de la Magistratura. No fue un debate fácil el del Consejo de la Magistratura. Había una decisión política de dos dirigentes políticos de imponerlo; por eso estaba en el Núcleo de Coincidencias Básicas. Yo he dicho en el debate de 2006, y lo ratifico ahora, que los documentos preliminares del Consejo de Consolidación de la Democracia, que presidía Carlos Nino, desaconsejaban la introducción del Consejo de la Magistratura para el esquema jurídico que tenía la Argentina. Hubo una decisión política a la cual se acomodó nada más y nada menos que la Constitución Nacional. Estas cosas también hay que decirlas, porque si no parece que la Constitución del 94 surgió de algún otro lugar. No: surgió de un acuerdo político, de una decisión política que se impuso y después se consolidó electoralmente en forma definitiva. 
En el propio debate llevado a cabo en la Convención Constituyente del 94 se encontraron las diferencias. Por algo no quedó plasmado en el texto constitucional ni la forma de elección ni la cantidad de miembros que debía tener el Consejo de la Magistratura. Se hizo referencia al equilibrio y a los distintos estamentos. Nada se decía de ninguna de las cuestiones a las que hacía referencia anteriormente. Se delegó en el Congreso, que tardó tres años, si no me equivoco desde 1994 hasta 1997 , para sancionar la primera ley constitutiva del Consejo de la Magistratura, ley que como todos saben tuvo una reforma en el año 2006. O sea que el debate no fue fácil ni en el origen ni en el tiempo que les llevó a los legisladores ponerse de acuerdo para sancionar una ley constitutiva del Consejo de la Magistratura en el año 1997. Con respecto al diseño de aquel objetivo que perseguía fundamentalmente mejorar la selección de los jueces habida cuenta de que la Justicia federal había crecido de manera importante, que se necesitaban mecanismos más especializados para llevar adelante una tarea cotidiana y que no tenía que quedar solamente en cabeza del Poder Ejecutivo ni del Poder Legislativo –siendo el Poder Legislativo solamente el Senado , recuerdo que hasta el 94 los senadores eran mayoritariamente elegidos en forma indirecta por las Legislaturas de cada una de las provincias. Recuerdo también que hasta el 94 no había minorías en cada una de las provincias, o sea que cada provincia tenía la representación de dos senadores exclusivamente por la mayoría. Se diseñó el Consejo de la Magistratura y en esa búsqueda del diseño lo que se terminó haciendo fue fortalecer los rasgos más corporativos del Poder Judicial. Nosotros no queremos que el Poder Judicial sea una corporación, pero no podemos negar los rasgos corporativos que tiene. ¿Qué acentuó esos rasgos corporativos? Al respecto podemos decir que el carácter endogámico del Poder Judicial se vio fortalecido por la aplicación del instituto del Consejo de la Magistratura. Con el objetivo de atenuar esos efectos, si se quiere no deseados, la presidenta de la Nación, entonces senadora, planteó en diciembre de 2005 una modificación del Consejo con el mismo espíritu que hoy perseguimos acá. El espíritu presente en esa modificación impulsada en 2005 que se terminó aprobando en esta Cámara en 2006, apuntaba a dar preeminencia a la legitimidad popular sobre la legalidad corporativa. Así, constituimos un Consejo de la Magistratura en el que había siete miembros que contaban con legitimidad popular -seis del Parlamento y uno del Poder Ejecutivo- y seis que tenían legalidad corporativa. También es cierto que se estableció una mayoría agravada de dos tercios. En este sentido, debemos reconocer -de lo contrario no estaríamos diciendo la verdad- que las mayorías agravadas -como la que implica la exigencia de los dos tercios- genera minorías privilegiadas. Digo esto porque un tercio de los miembros de determinado cuerpo colegiado puede inhabilitar su funcionamiento. Los dos tercios obligan al consenso, pero el tercio bloquea. Cuando ese bloqueo se convierte en una práctica continua y consuetudinaria, inmoviliza el funcionamiento del cuerpo colegiado. Por lo tanto, lo que hoy queremos hacer es seguir el camino que iniciamos en 2006. Queremos profundizarlo tratando de eliminar, atenuar, disminuir o aminorar los rasgos corporativos del Poder Judicial. Por esa razón, hemos decidido que los consejeros magistrados, los consejeros abogados y los consejeros académicos sean elegidos por la voluntad popular. Huelga decir que resulta incomprensible que un político democrático defienda el voto calificado antes que el voto popular. Es incomprensible que algunos vengan acá a defender el voto de setecientos, de trescientos o el de diez mil por sobre el voto de veinte millones de argentinos. (Aplausos.) 

Sr. Rossi.- Señor presidente: decía que tal como lo expresó el señor ministro en su brillante, excelso, maravilloso y contundente informe... (Risas y aplausos.) ...en la reunión plenaria presidida brillantemente por la diputada Diana Conti... (Aplausos.) ...esa es la tendencia que están persiguiendo todos los consejos de la Magistratura europeos, que es el modelo en el que nos fijamos para crear nuestro propio Consejo. La tendencia es exactamente la misma: limitar el poder corporativo y darle mayor injerencia a la voluntad popular. Hoy alguien preguntó cuáles son los beneficios de esta reforma. Lo cierto es que tendremos un beneficio directo, porque el pueblo argentino va a conocer quiénes son los consejeros que integran el Consejo de la Magistratura, porque estarán obligados a buscar legitimidad. Estar obligados a buscar legitimidad popular significa que tendrán que decir qué fallos tuvieron, cuál es la jurisprudencia que sentaron y cuál es su trayectoria profesional, como cada uno de nosotros hace cuando se presenta en una elección. Salvo los especialistas en el tema, si hoy pidiera a los diputados que reciten de memoria los nombres de los trece integrantes del Consejo de la Magistratura seguramente ninguno llegaría a mencionar cinco. Ni nosotros sabemos los nombres de quienes integran el Consejo de la Magistratura. Por eso el primer beneficio directo será el conocimiento. Quiero destacar además otro beneficio que en realidad es un derecho que trae esta modificación. Me refiero a aquella que permite que la elección de los consejeros jueces y los consejeros abogados incluya la obligatoriedad de cumplir con el cupo femenino. (Aplausos.) En todos estos años de existencia del Consejo de la Magistratura hubo una sola mujer jueza; las únicas mujeres que lo han integrado han sido las que propusimos desde el Poder Legislativo. Por medio de esta modificación en el Consejo de la Magistratura obligatoriamente habrá mujeres juezas y abogadas administrando y tomando decisiones en ese organismo. (Aplausos.) Como la elección es similar a la de los senadores tampoco entiendo por qué tanta crítica o exigencia de proporcionalidad. ¿Por qué no piden proporcionalidad en la elección de los senadores, en la que también hay mayoría y minoría? Hay una mayoría que saca el 95 por ciento y una minoría con el 5 por ciento, que se distribuye en dos y uno. Es exactamente lo mismo que estamos planteando para la elección de consejeros; obligará a tener uno y uno. La crítica sobre la politización y la partidización sólo la puede realizar quien desconoce cómo funcionan hoy las elecciones de los abogados y los magistrados, que están totalmente partidizadas y politizadas, con acuerdos entre partidos políticos que llevan candidatos de abogados y magistrados que finalmente terminan presentándose en las elecciones con partidos políticos que las reivindican. La única diferencia que nosotros estamos planteando ahora es que en lugar de que los consejeros abogados sean elegidos por 10 mil abogados, los elijan 20 millones de argentinos, y que en lugar de que los consejeros jueces sean elegidos por 700 jueces, los elijan 20 millones de argentinos. Es mentira que la elección de los consejeros del Consejo de la Magistratura no esté partidizada. Quiero utilizar mis últimos minutos –me extendí demasiado en esta primera parte para hacer una última reflexión política respecto a cómo llegamos a este debate. Creo que el clima que generaron previo al debate fue horrible, y fue generado por los principales medios de comunicación opositores a este gobierno, por los principales partidos políticos opositores y por las ONGs, que merecen un capítulo aparte. Vaya mi absoluta solidaridad hacia los doce que en realidad son trece, porque cambiaron a Ibarra por Fortuna diputados que fueron expuestos por esa campaña de las ONGs. (Aplausos.) Esa campaña es de connotación fascista porque miente. Primero, esos doce diputados no son responsables de ninguna votación. Segundo, los responsables de esa votación somos los 257 diputados. Además, es mentira que les preguntaban qué iban a votar; estaban presionándolos para que votaran en contra. Tercero, lo hacían estigmatizando, si votaban en contra eran salvadores de la República, si votaban a favor eran traidores a la patria. Cuarto, ya lo vivimos; el tema de las caritas lo vivimos con la 125, con la nacionalización de las AFJP, y también con la ley de medios. Me extraña y critico fuertemente que ningún dirigente de la oposición haya salido a solidarizarse con estos doce diputados que fueron expuestos maliciosamente por esas ONGs. (Aplausos.) Ustedes también fueron cómplices de esa maniobra. Y digo más, crearon un clima que yo creo que ni siquiera está dirigido a nosotros. Lo que más tristeza me da es que generan un clima tan horrible que inoculan odio al pueblo argentino para un lado o para el otro. (Aplausos.) Son profetas del odio, profetas del odio, (Aplausos.) adláteres del desánimo, correos de malas noticias. (Aplausos.) Tienen que dedicare a construir una propuesta política en base al amor, en base al respeto y en base a la paz. Dejen de agredir, dejen de insultar, dejen de descalificar. (Aplausos.) Se pasan la vida hablando de la República y de las instituciones y cuando llega el momento en que la República o las instituciones van a tomar una decisión que no les conviene se sacan la bandera, la estrujan y la pisotean. (Aplausos.) Respeten a las instituciones, respeten a la República, respeten al Congreso, respeten a la democracia, respeten a la patria. Hay que construir la patria entre todos. (Aplausos prolongados. Varios señores diputados rodean y felicitan al orador.) 

Consejo de la Magistratura: Discurso de la Diputada Stella Maris Còrdoba 

Sra. Córdoba.- Señor presidente: se habla mucho de la necesidad de consenso, pero si hay algo que está en claro y nadie niega es cómo están las cosas hoy en el Poder Judicial. Todos reconocemos que los argentinos nos quejamos de que los delincuentes entran por una puerta y salen por otra; ya sabemos lo que pasó con el caso Marita Verón: la Justicia lenta no es justicia. Miles de expedientes duermen durante años en cajones, salvo que se tenga alguna influencia para moverlos. También sabemos que una parte importante del Poder Judicial defiende intereses corporativos y, por esa razón, desconocemos cuánto ganan, cuántas horas trabajan y cuál es su patrimonio real. Hablamos de un Poder Judicial que nunca ha sido reformado en doscientos años; un Poder del que no se puede ser parte si no se es amigo de un juez. Es cierto que venimos a cambiar el paradigma de la Justicia argentina. Quienes no quieren el cambio son aquellos que pretenden que todo siga igual. Hoy venimos a cumplir con el mandato del artículo 114 de la Constitución Nacional. Me pregunto por qué algunos resisten estos cambios. Digo esto porque por primera vez, proponiendo la ampliación de los miembros y la elección popular de los integrantes del Consejo de la Magistratura, estamos abriendo las puertas de ese poder oscurantista a toda la sociedad argentina, para que pase, opine y decida sobre lo que es suyo. Como ya lo saben quienes tienen algún tema vinculado con la Justicia, ella no es patrimonio sólo de los jueces y los abogados. La oposición menosprecia a nuestra sociedad. Digo esto porque la elección popular y la participación democrática nunca pueden ser perjudiciales para las instituciones de la Nación. Tampoco lo es la participación de quienes están en contra de este proyecto. Pareciera que la oposición le tiene miedo al pueblo. Le tiene miedo a la participación de los ciudadanos en las instituciones; tiene miedo de que el bienestar de la sociedad prime sobre los intereses corporativos de unos cuantos. Me da vergüenza que militantes de partidos otrora populares se sumen al discurso antidemocrático de quienes demonizan a los partidos políticos, cuando según el artículo 38 de la Constitución Nacional, son instituciones fundamentales de la República. ¿Desde dónde se discuten las ideas si no es a través de los partidos políticos? Representantes de partidos políticos que fueron gobierno en la Argentina hoy le temen a las mayorías populares y tratan de instalar la desconfianza. A ellos les quiero recordar que así como hoy traemos a este recinto la reforma judicial, la mayoría circunstancial la hemos utilizado para renovar la Corte Suprema de Justicia, para anular las leyes de obediencia debida y punto final, para promover la reapertura de los juicios por crímenes de lesa humanidad, para incorporar más de 2.500.000 de personas excluidas del sistema previsional, para amparar a cientos de miles de argentinos con la asignación universal, para sancionar la ley de matrimonio igualitario y de trata de personas, para recuperar el patrimonio nacional con la estatización del correo, Aerolíneas Argentinas e YPF, para promover el trabajo y la industria nacional, crear viviendas y universidades. ¿Entonces qué tanto miedo les tienen a las mayorías populares y al Frente para la Victoria? Creo que aquí hay algunos caraduras que fueron gobierno y sacaron el 13 por ciento a los jubilados, promovieron la Banelco y la flexibilización laboral, y ahora le mienten al pueblo argentino. Fueron mayoría en esta Cámara entre 2009 y 2011, y no recuerdo que hayan sancionado una ley que cambiara la vida a los argentinos. Aunque a los gorilas no les guste, el pueblo son los militantes que bajan de los colectivos comiendo un choripán. El pueblo son las madres que cobran la asignación universal. El pueblo son los científicos repatriados. El pueblo son las abuelas y los hijos que recuperaron su identidad. El pueblo son Susana Trimarco y todas las mujeres que luchan contra la trata y la explotación. El pueblo son los compañeros de las fábricas recuperadas y los que hoy tienen viviendas dignas. Todos ellos apoyan esta reforma judicial y también a nuestra presidenta. Pido a los argentinos que no se dejen engañar, que hagan memoria. Algunas caras que hoy estaban en la carpa son las del ajuste, el corralito y el fracaso. A algunos caraduras que hablan de impunidad y llaman inmoralidad política a la participación popular les digo que dan vergüenza defendiendo los privilegios de algunos jueces y las corporaciones para ver si no los meten presos. Sé que el diputado Aguad, que se opone a que se nombren los jueces naturales de la Nación, tiene 600 millones de razones para bancar a las corporaciones y votar en contra de esta reforma. Le quiero decir que prefiero mil veces comerme un choripán con los compañeros que bajan del colectivo antes que aparecer en una foto tomando champán con Menéndez. (Aplausos.) Como decía el general Perón, las decisiones las toma el gobierno en beneficio del pueblo, o las corporaciones en beneficio propio. (Aplausos.)

La reforma judicial en Diputados: Ampliación de la base democrática del Consejo de la Magistratura.


El proyecto, tuvo modificaciones en la Comisión, manteniendo el manejo de parte del presupuesto judicial y política salarial en manos de la Corte, debiendo entonces retornar al Senado para su sanción definitiva. 

El proyecto de democratización del Consejo de la Magistratura: 
El Consejo de la Magistratura es un organismo que tiene a su cargo el procedimiento para la selección de los jueces y la administración del Poder Judicial. En un estado de derecho, sólo los jueces tienen la última palabra sobre la vida, las relaciones de familia, el trabajo, los bienes y la libertad de los habitantes. Ese inmenso poder está en manos de estas personas. ¿ Cual es la fuente de su legitimidad ? ¿ Quien los elige ? 

En la actualidad, el Consejo propone los candidatos para que sean designados por el Presidente de la Nación en acuerdo con el Senado. Y este Consejo esta compuesto por representantes de los organos políticos, jueces, abogados y académicos. Sólo los consejeros designados por el Poder Legislativo y Ejecutivo, tienen su legitimidad fundada en la voluntad popular. El resto, jueces, abogados y academicos son elegidos por los propios estamentos, es decir, se eligen entre ellos, como si fueran una clase especial de ciudadanos bendecidos por algun don misterioso por sobre el resto de ciudadanos. 
Esta fuente de legitimidad, el simple pertenecer a una corporación o estamento, es contraria a las bases democráticas de nuestro sistema constitucional que establece un gobierno representativo y que tiene como instituciones básicas a los partidos políticos. 
El Proyecto de ley de reforma parte entonces de la idea de legitimar ese organismo a partir de la intervención de la voluntad popular estableciendo mecanismos de elección de consejeros provenientes de los estamentos de los jueces, abogados y academicos o cientificos. 
Quienes se resisten a este cambio, le tienen miedo a la voluntad de la mayorias, a la representación política y resisten desde un poder judicial elitista supuestamente "independiente" de la política pero dependiente muchas veces de otros intereses inconfesables. 
El proyecto aumenta el Consejo de 13 a 19 miembros a fin de garantizar la igualdad en la representación de los estamentos y elimina en el caso de los academicos el requisito de ser exclusivamente abogados. Así la composición del Consejo será de 3 jueces, 3 abogados, 6 académicos, 6 legisladores, y un representante del Ejecutivo. Su elección a través de las listas de partidos en las elecciones nacionales se repartirá proporcionalmente entre la mayoría y la primera minoría, según el resultado electoral. También incorpora entre las facultades del Consejo la facultad de designar jueces subrogantes y no como hasta ahora atraves de papelitos o sorteos truchos. Se introduce la publicidad de los concursos, igualdad y el trato no discriminatorio. Se amplia la competencia para juzgar a los jueces subrogantes, hasta ahora exentos de cualquier sancion.

Debate en Diputados: Regulaciòn de Cautelares


A pesar de la autonomìa del derecho administrativo, la ausencia de una ley reguladora de tramites de juicios contra el Estado dio lugar a la aplicación de un cuerpo legal destinado a regular las acciones procesales entre particulares, el Codigo procesal Civil y Comercial de la Naciòn. Tal como lo han hecho todas las provincias argentinas y como resulta del derecho comparado. El proyecto de ley regula las medidas cautelares contra el estado , incorporando la jurisprudencia en esta materia, respetando el principio de idoneidad de la medida, la oportunidad de su presentaciòn y el plazo razonable de la cautelar otorgada. .El proyecto dispone que un juez sólo podrá dictar una cautelar si es competente en la causa y con informe previo de la autoridad pública que de cuenta del interés pùblico comprometido por la solicitud. Los requisitos de competencia e informe previo, no seran requeridos en los casos en que la medida se solicite con el objeto de tutelar los derechos de sectores socialmente vulnerables, se encuentre comprometida la vida digna, conforme la Convenciòn Americana de Derechos Humanos, la salud, los derechos de naturaleza alimentaria o derechos de naturaleza ambiental. Además, el proyecto establece que las medidas cautelares no podrán tener una vigencia superior a seis meses en el proceso ordinario, ni de tres meses en el proceso sumarísimo o de amparo, pero que se podrán extender por seis meses siempre que resulte procesalmente indispensable. Por otra parte, el Estado no podrá interponer este recurso cuando se trate de conflictos laborales, los cuales se regirán por las leyes vigentes en la materia.