"En defensa de un gobierno democrático popular amenazado, preservando la libertad de crítica"

750 personas de la cultura, la educación, el periodismo, las ciencias, el cine, las artes, la poesía y la literatura, entre otras disciplinas, se pronunciaron con una "Carta Abierta".

Carta Abierta
Como en otras circunstancias de nuestra crónica contemporánea, hoy asistimos en nuestro país a una dura confrontación entre sectores económicos, políticos e ideológicos históricamente dominantes y un gobierno democrático que intenta determinadas reformas en la distribución de la renta y estrategias de intervención en la economía. La oposición a las retenciones -comprensible objeto de litigio- dio lugar a alianzas que llegaron a enarbolar la amenaza del hambre para el resto de la sociedad y agitaron cuestionamientos hacia el derecho y el poder político constitucional que tiene el gobierno de Cristina Fernández para efectivizar sus programas de acción, a cuatro meses de ser elegido por la mayoría de la sociedad.
Un clima destituyente se ha instalado, que ha sido considerado con la categoría de golpismo. No, quizás, en el sentido más clásico del aliento a alguna forma más o menos violenta de interrupción del orden institucional. Pero no hay duda de que muchos de los argumentos que se oyeron en estas semanas tienen parecidos ostensibles con los que en el pasado justificaron ese tipo de intervenciones, y sobre todo un muy reconocible desprecio por la legitimidad gubernamental.
Esta atmósfera política, que trasciende el «tema del agro», ha movilizado a integrantes de los mundos políticos e intelectuales, preocupados por la suerte de una democracia a la que aquellos sectores buscan limitar y domesticar. La inquietud es compartida por franjas heterogéneas de la sociedad que más allá de acuerdos y desacuerdos con las decisiones del gobierno consideran que, en los últimos años, se volvieron a abrir los canales de lo político. No ya entendido desde las lógicas de la pura gestión y de saberes tecnocráticos al servicio del mercado, sino como escenario del debate de ideas y de la confrontación entre modelos distintos de país. Y, fundamentalmente, reabriendo la relación entre política, Estado, democracia y conflicto como núcleo de una sociedad que desea avanzar hacia horizontes de más justicia y mayor equidad.
Desde 2003 las políticas gubernamentales incluyeron un debate que involucra a la historia, a la persistencia en nosotros del pasado y sus relaciones con los giros y actitudes del presente. Un debate por las herencias y las biografías económicas, sociales, culturales y militantes que tiene como uno de sus puntos centrales la cuestión de la memoria articulada en la política de derechos humanos y que transita las tensiones y conflictos de la experiencia histórica, indesligable de los modos de posicionarse comprensivamente delante de cada problema que hoy está en juego.En la actual confrontación alrededor de la política de retenciones jugaron y juegan un papel fundamental los medios masivos de comunicación más concentrados, tanto audiovisuales como gráficos, de altísimos alcances de audiencia, que estructuran diariamente «la realidad» de los hechos, que generan «el sentido» y las interpretaciones y definen «la verdad» sobre actores sociales y políticos desde variables interesadas que exceden la pura búsqueda de impacto y el raiting. Medios que gestan la distorsión de lo que ocurre, difunden el prejuicio y el racismo más silvestre y espontáneo, sin la responsabilidad por explicar, por informar adecuadamente ni por reflexionar con ponderación las mismas circunstancias conflictivas y críticas sobre las que operan.Esta práctica de auténtica barbarie política diaria, de desinformación y discriminación, consiste en la gestación permanente de mensajes conformadores de una conciencia colectiva reactiva. Privatizan las conciencias con un sentido común ciego, iletrado, impresionista, inmediatista, parcial. Alimentan una opinión pública de perfil antipolítica, desacreditadora de un Estado democráticamente interventor en la lucha de intereses sociales.
La reacción de los grandes medios ante el Observatorio de la discriminación en radio y televisión muestra a las claras un desprecio fundamental por el debate público y la efectiva libertad de información. Se ha visto amenaza totalitaria allí donde la Facultad de Ciencias Sociales de la UBA llamaba a un trato respetuoso y equilibrado del conflicto social. En este nuevo escenario político resulta imprescindible tomar conciencia no sólo de la preponderancia que adquiere la dimensión comunicacional y periodística en su acción diaria, sino también de la importancia de librar, en sentido plenamente político en su amplitud, una batalla cultural al respecto.
Tomar conciencia de nuestro lugar en esta contienda desde las ciencias, la política, el arte, la información, la literatura, la acción social, los derechos humanos, los problemas de género, oponiendo a los poderes de la dominación la pluralidad de un espacio político intelectual lúcido en sus argumentos democráticos. Se trata de una recuperación de la palabra crítica en todos los planos de las prácticas y en el interior de una escena social dominada por la retórica de los medios de comunicación y la derecha ideológica de mercado. De la recuperación de una palabra crítica que comprenda la dimensión de los conflictos nacionales y latinoamericanos, que señale las contradicciones centrales que están en juego, pero sobre todo que crea imprescindible volver a articular una relación entre mundos intelectuales y sociales con la realidad política.
Es necesario crear nuevos lenguajes, abrir los espacios de actuación y de interpelación indispensables, discutir y participar en la lenta constitución de un nuevo y complejo sujeto político popular, a partir de concretas rupturas con el modelo neoliberal de país. La relación entre la realidad política y el mundo intelectual no ha sido especialmente alentada desde el gobierno nacional y las políticas estatales no han considerado la importancia, complejidad y carácter político que tiene la producción cultural. En una situación global de creciente autonomía de los actores del proceso de producción de símbolos sociales, ideas e ideologías, se producen abusivas lógicas massmediáticas que redefinen todos los aspectos de la vida social, así como las operaciones de las estéticas de masas reconvirtiendo y sojuzgando los mundos de lo social, de lo político, del arte, de los saberes y conocimientos. Son sociedades cuya complejidad política y cultural exige, en la defensa de posturas, creencias y proyectos democráticos y populares, una decisiva intervención intelectual, comunicacional, informativa y estética en el plano de los imaginarios sociales.
Esta problemática es decisiva no sólo en nuestro país, sino en el actual Brasil de Lula, en la Bolivia de Evo Morales, en el Ecuador de Correa, en la Venezuela de Chávez, en el Chile de Bachelet, donde abundan documentos, estudios y evidencias sobre el papel determinante que asume la contienda cultural y comunicativa y las denuncias contra los medios en manos de los grupos de mercado más concentrados. Es también en esta confrontación, que se extiende al campo de la lucha sobre las narraciones acerca de las historias latinoamericanas, donde hoy se está jugando la suerte futura de varios gobiernos que son jaqueados y deslegitimados por sus no alineamientos económicos con las recetas hegemónicas y por sus «desobediencias» políticas con respecto a lo que propone Estados Unidos. Reconociendo los inesperados giros de las confrontaciones que vienen sucediéndose en esta excepcional edad democrática y popular de América Latina desde comienzos de siglo XXI, vemos entonces la significación que adquiere la reflexión crítica en relación a las vicisitudes entre Estado, sociedad y mercado globalizado.Uno de los puntos débiles de los gobiernos latinoamericanos, incluido el de Cristina Fernández, es que no asumen la urgente tarea de construir una política a la altura de los desafíos diarios de esta época, que tenga como horizonte lo político emancipatorio. Porque no se trata de proponer un giro de precisión académica a los problemas, sino de una exigencia de pasaje a la política, en un tiempo argentino en el que se vuelven a discutir cuestiones esenciales que atraviesan nuestras prácticas. Pasaje hacia la política que nos confronta con las dimensiones de la justicia, la igualdad, la democratización social y la producción de nuevas formas simbólicas que sean capaces de expresar las transformaciones de la época.
En este sentido es que visualizamos la originalidad de lo que está ocurriendo en América Latina (más allá de las diferencias que existen entre los distintos proyectos nacionales) y los peligros a los que nos enfrentamos, peligros claramente restauracionistas de una lógica neoliberal hegemónica durante los años noventa. Teniendo en cuenta esta escena de nuestra actualidad, nuestro propósito es aportar a una fuerte intervención política –donde el campo intelectual, informativo, científico, artístico y político juega un rol de decisiva importancia– en el sentido de una democratización, profundización y renovación del campo de los grandes debates públicos. Estratégicamente se trata de sumar formas políticas que ayuden a fecundar una forma más amplia y participativa de debatir. Nos interesa pues encontrar alternativas emancipadoras en los lenguajes, en las formas de organización, en los modos de intervención en lo social desde el Estado y desde el llano, alternativas que puedan confrontar con las apetencias de los poderes conservadores y reactivos que resisten todo cambio real.Pero también que pueda discutir y proponer opciones conducentes con respecto a los no siempre felices modos de construcción política del propio gobierno democrático: a las ausencias de mediaciones imprescindibles, a las soledades enunciativas, a las políticas definidas sin la conveniente y necesaria participación de los ciudadanos. Una nueva época democrática, nacional y popular es una realidad de conflictos cotidianos, y precisa desplegar las voces en un vasto campo de lucha, confiar, alentar e interactuar. En este sentido, sentimos que las carencias que muchas veces muestra el gobierno para enfocar y comprender los vínculos, indispensables, con campos sociales que no se componen exclusivamente por aquellos sectores a los que está acostumbrado a interpelar, no posibilitan generar una dinámica de encuentro y diálogo recreador de lo democrático-popular.
Creemos indispensable señalar los límites y retrasos del gobierno en aplicar políticas redistributivas de clara reforma social. Pero al mismo tiempo reconocemos y destacamos su indiscutible responsabilidad y firmeza al instalar tales cuestiones redistributivas como núcleo de los debates y de la acción política desde el poder real que ejerce y conduce al país (no desde la mera teoría), situando tal tema como centro neurálgico del conflicto contra sectores concentrados del poder económico. Todo lo expresado y resumido da pie a la necesidad de creación de un espacio politico plural de debate que nos reúna y nos permita actuar colectivamente. Experiencia que se instituye como espacio de intercambio de ideas, tareas y proyectos, que aspira a formas concretas de encuentro, de reflexión, organización y acción democrática con el gobierno y con organizaciones populares para trabajar mancomunadamente, sin perder como espacio autonomía ni identidad propia. Un espacio signado por la urgencia de la coyuntura, la vocación por la política y la perseverante pregunta por los modos contemporáneos de la emancipación.
FIRMAS: Norberto Alayón, Jorge Aliaga,Federico Andahazi,Eduardo Anguita,Ricardo Bartís,Roberto Baschetti,Vicente Battista,Tristán Bauer,Martín Becerra,Ana Berezin,Fernando Birri,David Blaustein,Jorge Boccanera,Vilma Bonetto,Nora Britos,Mario Burkun,Pilar Calveiro,Jorge Carpio,Ana Castaño,Nicolás CasulloMaría Cristina Chillida,Patricio Contreras,Roberto Tito Cossa,Oscar A. De Sanctus,Jorge Dubatti,Cristina Feijóo,José Pablo Feinmann,León Ferrari,Juan Forn,Ricardo Forster,Laura Fumagalli,Jorge Gaggero,Norberto Galazo,Octavio Gettino,Horacio González,Graciela Gram.,Liliana Herrero,Benjamín HopenhaynMaria Iribarne,Eduardo Jozami,Alejandro Kaufman,Federico Lorenz,Fortunato Mallimaci,Diana Margulis,Lila Pastoriza,Eduardo "Tato" Pavlovsky,Lorenzo Quinteros,Juan Carlos Radovich,Miguel Rep,Guillermo Saccomanno,Juan Salinas,Federico Schuster,Silvia Sigal,,Diego Tatián,Hugo Trinchero,Marta Vasallo,Horacio Verbitsky,David Viñas,Cristina Zuker y Otros.

4 comentarios:

  1. Cada vez mejor!
    Segui dándole a la gorilada que me tomo un rato para leer!.
    me gustó eso de "ingals Blindados"

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  2. Es un gusto que en los firmantes haya tanta gente de teatro ya que soy también de esta actividad, que puedo decir ya en 1936 la Rural volteo a Hipólito Irigoyen, y creen que todo sigue igual, pero ya aprendimos a leer y escribir y alguna cosas mas, como muchos muerto, y sangre derramada, por favor cuando van aprender que si no les gusta este gobierno esperan 4 años y lo cambian y si el pueblo los vuelve a elegir
    “VOX POPULI VOX DEI”
    Pero para cierto tipo de estamento social semejar el pueblo a Dios, puede ser un sacrilegio, ya que como otras tantas cosas Dios también les pertenece, pero lo que mas me confunde , es la irritación del medio pelo diría “Jaureche” que lo mas cerca de una vaca ó de una planta de soja que han estado ó están es a 150 Km. perdón por la K de kilómetro pero así se escribe, como decía esta clase que social que no logra ni ser un grasa , un paquete, ó un intelectual que navegan entre comerciantes y profesionales ( profesiones elegidas de acuerdo cual puede ser ser su benéfico económico) sin definición de ideología , que se pasea del living al comedor entre Lilita , Macri (oligarca de plata gris, “ ver nota de Viviana Torphe” en Satiricon de la década del 70” ) López Murphy ( quien daría aparte de su patrimonio, por haber sido un niño bien) y tantos otros que venden en sus campañas una imagen de ser gente bien que sabe y tienen la precisa y por sobre todas las cosas no son populista que admiran el milagro Chileno y la superioridad dirigente Brasilera, pero sobre todas las cosas no son Peronistas, ya que es el estigma social mas abyecto que nos dejo la Revolución libertadora. Y que como conservadores de segunda el medio pelo se cuida mas que de hacerse en la cama de no ser Peronista, Bueno y nada mas como dice el tango “que siendo bueno no hay odio ni injustita ni veneno que haga mal” los dejo sin antes contarles que no vote a la Presidenta Cristina Fernández, pero soy demócrata y como dijo, no se quien “no estoy de acuerdo con lo dice, pero soy capaz de dar la vida para que pueda decirlo”

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  3. Anónimo4/7/08 22:34

    Ay si, buenisimo. Jaureche . Que pasó ayer con uribe?

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  4. Anónimo29/7/08 3:24

    creo que es maravilloso que gente interesada en el psicoanalisis, en la filosofia, en el arte y en la politica se reunan para pensar con las diversas miradas un futuro para la politica argentina. Creo que deberian haber mas reuniones como estas y mas acciones por parte de grupos de intelectuales como estos tan reconocidos y activos en la historia.
    Seria bueno que los medios y a su vez el gobierno les de lugar a los comentarios que han hecho

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