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De carne somos

Días pasados, Lilita Carrió, algunos dirigentes agropecuarios y “periodistas” de TN y Clarín, nos explicaron las bondades del modelo uruguayo y brasilero de producción agropecuaria, específicamente en el tema de carnes donde según sus dichos, estos países tienen una mejor política exportadora y abastecen a su población a “precios accesibles”.
Carrió nos recomendo buscar en Internet, para ver “qué pasa en el mundo” y lo hicimos.
Seleccionamos las carnes más baratas, excluyendo las de animales chicos, cortes especiales y las envasadas, donde su precio se incrementa notoriamente.

URUGUAY
El consumo es similar al nuestro, ya que producen razas anglo y con cortes similares.
Los precios son de un supermercado de Montevideo. Carne de Novillo, por kg.

Asado de Tira (oferta): 50 $u (8 $A)
Bife ancho: 157 $u (25 $A)
Peceto: 180 $u (29 $A)
Lomo: 390 $u (63 $A)

BRASIL
Todo el que viajó a Brasil, sabe que la carne no es de consumo masivo ni popular y las razas que se producen son principalmente hindúes, por lo cual son animales mucho más grandes y de carne más dura. Encima de eso, los cortes no son exactamente los mismos, pero en al caso en que se parecen lo aclaramos.
Precios de un supermercado de San Pablo, Carne de “bovino”, por Kg.

Contra filé (Bife ancho) 17 R$ (30 $A)
Acém (Roast Beef) 10 R$ (18 $A)
Filé Mignon (Lomo) 33 R$ (60 $A)
Lagarto (Peceto) 17 R$ (30 $A)
Picanha (Cuadril) 31 R$ (56 $A)

La acción conjunta de Carrió, la oposición y sus voceros, junto al lockout agropecuario, que restringen la oferta y generan inflación por varias vías, tienen claramente el objetivo de imponer estos precios y convalidarlos en nuestro país. Esto es lo que entienden por “precios accesibles” y “política agropecuaria”.

Quienes suben los precios ?

Se acuerdan cuando decían que el aumento de precios se debía a la crisis de la balanza de pagos y las cuentas fiscales en rojo. Bueno ahora parece que la causa es el aumento de ingresos de los trabajadores y jubilados y el gasto público, que agregan presión a la demanda.

La cuestión parece ser entonces que la oferta no iguala a la demanda, pero entonces en que lado de la ecuación esta el problema ?

El CENDA (UNQUI-CONICET-UNGS-UBA) estima que la masa de ganancias del conjunto de la economía entre el 2001 y el 2006, creció un 30%, mientras que el incremento de la masa salarial fue de sólo 18%. Por otra parte, el CEP (Secretaría de Industria) y el IAMC (Merval) dan cuenta del aumento de la rentabilidad de las empresas en los últimos años.

En lugar de ampliar la oferta, invirtiendo en cantidad y calidad necesaria, que permita satisfacer las demandas de la población, la oligarquía propone el “enfriamiento de la economía” para preservar sus ganancias. Un “enfriamiento” que por otra parte no garantiza de ningún modo que no exista aumento de precios. Pero de lo que si se puede estar seguros es que congelaría salarios y aumentaría la desocupación y la pobreza.

En ese escenario estamos, la oligarquía junto a los medios masivos de comunicación pretenden instalar que el proyecto fracasó y que estamos en una situación de crisis y caos. Cuando en realidad se trata de su vieja lucha por poner límites a la distribución del ingreso.

Una lucha donde no han ahorrado ningún tipo de recursos, desde golpes militares hasta la desestabilización de gobiernos democráticos.

Sensismo político y sensacionalismo mediático

Ayer varios medios de comunicación, entre ellos Continental, Mitre y La Nación, dieron amplia difusión a un estudio de “percepción de pobreza” realizado por la Prof. Giarrizo, Directora, Investigadora y miembro del Consejo Académico del CERX; Centro que hace unos meses también había elaborado un “índice de felicidad”.
Según este estudio un 62 % de la población cree que es pobre. Más allá de la cuestionable base científica de tales índices (que incluye un 35 % de personas que subjetivamente se creen pobres). Los medios trataron esta cuestión como el “verdadero” índice de pobreza, alegando obviamente, la falta de confianza en las estadisticas oficiales.
Esta “percepcion de pobreza” es una nueva que se suma al amplio repertorio de sensaciones anunciadas y que consituyen una nueva categoría política: el sensismo opositor.
Nadie niega que existe la inseguridad, pobreza, inflación y que sin duda son problematicas complejas. Pero la oposición, cuando se empeña en no reconocer ningún logro del gobierno cae en su propia trampa confundiendo la sensación con la realidad, lo que les impide construir un discurso convincente y una propuesta seria. Aunque en realidad, hay que reconocer que cuando se ponen serios, explicitan sus propuestas: ajuste económico, represión y paternalismo social.

Un detalle: el informe del CERX reconoce no obstante que hubo una mejora que “ se produjo por una leve caída en la cantidad de personas que se perciben pobres y una menor brecha entre el ingreso deseado y el recibido.” Cuestión ni siquiera mencionada en la difusión mediatica. Claro, no vaya a a ser que la sensación que buscan producir con la sensación de pobreza, sea menos sensacionalista.

Inflando con la inflación

A la sensación de inseguridad, se le agrega la sensación de inflación. Ambos son problemas reales aunque se minimize o amplifique la incidencia en la vida cotidiana de nuestro pueblo. La cuestión es que la oposición al tranformarlos en temas de campaña impide una real comprensión de estos problemas
En el caso de la inflación, la oposición insiste en adjudicarle la responsabilidad al gobierno como si los precios aumentaran por decreto, criticando por un lado los acuerdos de precios y por el otro criticando la falta de politicas antiinflacionarias. Obviamente, siempre sin que se les caiga una idea y en el mejor de los casos si dan alguna se trata de las mismas recetas ortodoxas que nos llevaron al desastre.
De hecho, desde los sectores conservadores le adjudican la responsabilidad al incremento de salarios, al consumo, cuando en realidad y como siempre se trata de la ineficiencia y pereza de una “burguesia empresaria” que pretende maximixar ganacias sin realizar inversiones.
Aunque también está el factor desestabilizante, resulta extraño que la oleada inflacionaria se de en momentos preelectorales. Tenemos experiencia, ya lo hicieron con Alfonsín, cuendo buscaron y lograron reordenar la economía a su favor mediante un golpe de mercado.