El pais de los culo rotos

En la difícil tarea de convencer a los votantes de Macri, uno se encontró con posiciones diversas. Están aquellos que sostienen sus convicciones anclados en la propaganda mediática, los que expresan, enardecidos, el hartazgo por las formas y los modos, los "divertidos" que les gusta el cambio por el cambio mismo. Y también, los convencidos: Conservadores, derechistas, gorilas o como quieran llamarlos, a quienes les asquea compartir el bienestar con los que consideran inferiores social o culturalmente, o que simplemente desean la restauración del oden natural de las cosas. Que los pobres se vistan como pobres, coman como pobres y se eduquen como pobres y ellos como lo que creen que son. 

Y ahí, frente a la ignorancia, el prejuicio, el egoísmo o el odio, uno acudía al argumento empírico, los invitaba a reflexionar sobre su situación, el de sus amigos, conocidos, para que hagan el ejercicio de comparar su situación actual respecto a diez, quince años atrás. Y cuanto más estrecha era la relación, mas incisivo era el asunto, porque conocemos sus pesares y sus progresos. "te acordás cuando vos... y ahora....?" En ese punto, la interpelación ya era tomada como acoso. Y la respuesta, como un grito que salía de sus entrañas. "Yo me rompí el culo para tener lo que tengo..." o cosas mas o menos similares. 
Ahí ya no había retorno. En ciertas oportunidades, el extasiado, derivaba hacia los planes, los vagos, etc, como reclamando una injusticia, porque encima de que se lo rompió, su desgarro era gozado por quienes no lo merecían. 

Ya era inutil retomar la conversación. Decirle que el esfuerzo personal debe estar acompañado de políticas que lo hagan fructífero. Que el esfuerzo personal tiene sentido cuando se comparten sus logros. Que la relación entre politica, esfuerzo y resultado era evidente porque sino es insostenible pensar que cuando le va bien, es merito propio y cuando le va mal, la culpa es del gobierno. Ya nada le resulta convincente al violentado. 

El futuro próximo pondrá las cosas en su lugar. Conociendo las intenciones de la alianza conservadora dudo que las cicatrices cierren y que ese esforzado lugar de la anatomía siga ofreciéndose para progresar, más bien sufrirá para sostener lo logrado o para apenas sobrevivir. Esperemos que me equivoque, por el bienestar del conjunto de la población, y especialmente de quienes no lo votamos.

3 comentarios:

  1. Comparto tu última frase: ojalá estemos equivocados, ojalá Macri haga un flor de gobierno y nos tape la boca a todos. Porque si no vamos a sufrir todos, y mucho; sí, esos que estás pensando también, aunque probablemente un poco menos.

    Y te juro le pongo ganas a tratar de creer que sí, que puedo estar en un error. Pero no hay caso: por más que le ponga voluntad, entre el razonamiento deductivo y la memoria de lo que ya vivimos me convencen una y otra vez de que no. Que tengo razón. Que los próximos cuatro años van a ser una mierda.

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  2. Un trifunfo del gobierno de Macri, con su impresentable gabinete, dificilmente sea beneficioso para la mayoria del pueblo.
    Si Macri y su politica triunfa, seria una catastrofe, seria un gran país para unos pocos, ya lo vivimos. Yo no le deseo un triunfo, yo no puedo hacerme un gol en contra.

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