A 34 años del golpe y 33 del asesinato de Rodolfo Walsh

Montoneros, Walsh y la resistencia a la dictadura

Montoneros y el golpe militar

Montoneros llegó a 1976 reafirmando sus concepciones de “guerra revolucionaria” formuladas desde 1974 e interpretando que el golpe militar los situaba en una etapa “defensiva estratégica”. Así, en esta “nueva etapa” de enfrentamiento a la dictadura militar la conducción estimó que debía privilegiarse la lucha armada por sobre la acción política y gremial con el objeto de preparar el terreno para una “ofensiva contra las fuerzas reaccionarias” y por otra parte, fortalecer la organización mediante un “salto cualitativo” transformando la “organización política militar” en un “Partido Revolucionario”.

Durante el año 1976, desde esta concepción se realizaron acciones contra las fuerzas represivas, representantes del poder económico y funcionarios de la dictadura, introduciendo a los militantes a formas de organización cada vez más orientadas al militarismo. En este sentido, en julio de 1976 el Secretariado Político Nacional, lanza un “Plan de Milicias”, a pesar del conocimiento detallado de la vasta y feroz represión llevada adelante por la dictadura.

En este punto, la Conducción Nacional de Montoneros (CN) ya había recibido críticas por sus líneas política ideológicas y su forma de decidir y evaluar las acciones realizadas. Los sectores disidentes pensaban discutir sus posturas relacionadas con las “contradicciones” presentes en cuanto a la “crisis del país” y la “crisis de la OPM” así como el “salto cualitativo” para resolverlas y la legitimidad de la Conducción, en oportunidad de la convocatoria al Primer Congreso Nacional del Partido Montonero, que finalmente no se realizó.

En este contexto, se convocó a una reunión del Consejo Ejecutivo Nacional, para tratar algunos de los temas planteados y dar cuenta de algunas de las críticas.

El planteo de Rodolfo Walsh en torno a la cuestión de la resistencia

En octubre de 1976 el Consejo redacta un “Informe sobre las conclusiones políticas de la reunión del Consejo Ejecutivo Nacional de la OPM Montoneros” (CN-10/76). Como aportes a ese informe, entre noviembre de 1976 y febrero de 1977. Rodolfo Walsh, oficial de la OPM, escribió una serie de documentos críticos a las posiciones del Consejo. Las criticas arrojadas en sus documentos fueron respondidas a mediados de 1977. Rodolfo Walsh fue asesinado el 25 de marzo de 1977 en el centro de Buenos Aires.

La cuestión de la resistencia es analizada en el Informe del Consejo en relación a la lucha por el poder, caracterizándola como una “etapa” de la “guerra revolucionaria”. En este marco, la “situación actual” se describe y plantea sin abandonar el enfoque militarista: “tiempo”, “espacio” y “armas” son enfoques desde donde se analiza el conflicto entre las “fuerzas propias” y las “fuerzas del enemigo”, aunque reconociendo en el conflicto “las insuficiencias de la política de poder para las masas”

Walsh, señala tres errores fundamentales en el análisis de la lucha por parte del CN: El “militarismo” en tanto que “el documento del Consejo critica el militarismo, pero en términos militaristas”, señalando que el problema es político y por lo tanto “para hacer política, hay que empezar por pensar en términos políticos, y expresarlos con sencillez y claridad” (Walsh-11/76). El segundo error radica en el “ideologismo” en tanto que “en nuestro país es el Movimiento el que genera la vanguardia, y no a la inversa, es por ello que “en la práctica sucede que nuestra teoría ha galopado kilómetros delante de la realidad. Cuando eso ocurre, la vanguardia corre el riesgo de convertirse en patrulla perdida.” (Walsh-12/76). Y el tercer error refiere al “triunfalismo” donde señala que “llegamos a pensar que nuestro crecimiento (entre 1970 a 1974-1975) se debe a que somos geniales” y no a que “actuamos correctamente y con propuestas comprendidas y aceptadas por nuestro pueblo” por ello es que “todo lo hacemos y lo pensamos a lo grande” (Walsh-11/76)

Señalar estos errores resultan para Walsh una forma de abordar lo que estima que es la cuestión central: el planteo sobre el lugar del conflicto, debate habilitado por el propio Informe en tanto que reconoce que la política de poder debe contener “la experiencia del peronismo”, afirmando sus “potencialidades” y “superando” sus limitaciones y resaltando que “En esta fase de la etapa de defensiva estratégica la propuesta principal de lucha es la resistencia masiva en sus múltiples formas” (CN-10/76). Precisamente Walsh reconoce en esto “uno de los aciertos fundamentales del documento: plantear la resistencia masiva como propuesta principal de la etapa, pero no estamos de acuerdo en volcar esfuerzos en crear el inexistente Movimiento Montonero, en vez de invitar a esa resistencia al existente Partido Peronista, que en el transcurso de esa lucha irá cambiando y encontrando nuevas formas organizativas en su práctica y no en nuestra cabeza. No hay que crear estructuras al pedo” Walsh (11/76)

El lugar del conflicto, para Walsh, resulta entonces el lugar de la resistencia, habiendo entendido fundamentalmente que “la guerra en la forma en que la hemos planteado en 1975-1976 está perdida en el plano militar” (Walsh-2/1/77) y por lo tanto, la resistencia debe ser planteada en otros términos.

Es por ello que “Cabe suponer que las masas están condenadas al uso del sentido común. Forzadas a replegarse ante la irrupción militar, se están replegando hacia el peronismo que nosotros dimos por agotado y la dirección del peronismo se ha visto subrayada por el gorilismo del gobierno. En suma, las masas no se repliegan hacia el vacío, sino al terreno malo pero conocido, hacia relaciones que dominan, hacia prácticas comunes, en definitiva hacia su propia historia, su propia cultura y su propia psicología, o sea los componentes de su identidad social y política.” (Walsh-12/76)

De esta manera concluye en “Definir el peronismo y la clase trabajadora como sujeto principal de la resistencia, y la clase trabajadora como parte de la resistencia popular” (Walsh-12/76) y que “Las líneas de acción de la resistencia son conocidas por el partido y por el pueblo. Están admirablemente teorizadas en la Correspondencia Perón-Cooke, a la que nos remitimos” Walsh (2/1/77)

En estos documentos vemos la dimensión de Rodolfo Walsh, como escritor y militante revolucionario, pero fundamentalmente como un intelectual en acción, entendiendo que si bien la resistencia encontraba su lugar en la experiencia histórica de la “resistencia peronista” también señaló que “en el transcurso de esa lucha irá cambiando y encontrando nuevas formas organizativas en su práctica y no en nuestra cabeza” prácticas que fueron constituyéndose en base a la experiencia y en el transcurso de la dictadura.

Hay otra cuestión que advierte Walsh, que caracteriza como “fallas del pensamiento de izquierda” en el marco del análisis del déficit de historicidad en el “pensamiento montonero”(5/1/77) allí expresa que “Una (falla), privilegia las lecciones de la historia en que la clase obrera toma el poder y desdeña aquellas otras en que el poder es tomado por la aristocracia, por la burguesía. Ni Marx ni Lenin procedieron así. Ambos dieron a la toma del poder por otras clases un carácter ejemplar.” (5/1/77)-(6)

En este análisis de Walsh, entiende como un déficit desdeñar la experiencia de las clases dominantes y en ese sentido podemos decir que así como el pueblo peronista realizó la experiencia de la resistencia, las clases dominantes también la experimentaron, experiencia que tradujeron en una represión más cruel y sangrienta que las realizadas por dictaduras anteriores.


Podemos advertir, en este breve y sesgado artìculo, que existían en general dos enfoques distintos acerca del tema de la resistencia: La resistencia militarizada descripta como “etapa” de una guerra revolucionaria, sostenida en líneas generales por la Conducción Nacional de Montoneros y los aportes de Walsh sobre el tema, donde si bien rescata algunos aspectos “autocríticos” de la Conducción, apunta sus críticas a las erróneas interpretaciones acerca del conflicto por estar basadas en ciertos “vicios” relacionados con el “militarismo”, el “ideologismo” y el “triunfalismo”. En su lugar, Walsh propone articular una resistencia basada en la experiencia histórica del propio pueblo.

En este punto es preciso señalar que, tal como sucedió en todos los sectores sociales y políticos, el proceso de repliegue, la falta de adecuación de las formas de resistencia a la dictadura y el deterioro de los ámbitos de representación y discusión, se dieron en un contexto donde tanto la OPM como los sectores populares eran perseguidos y asesinados por la represión.

Sin embargo, hubo resistencia y hay resistencia.

2 comentarios:

  1. Anónimo31/3/10 9:10

    Y para hacer justicia, hay que recordar que hace un año moría el Padre de la Democracia, el Gran Raúl, político insuperable hasta el momento, del cual el matrimonio K junto no le llega ni a la mitad de afán democrático, pero que por separado superan en fortuna personal con amplitud ambos dos.

    Un minuto de silencio por tan gigantesca figura.


    Gracias Raúl!!!

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  2. Moyano: "Si hubo inimputables como presidentes, por qué no un obrero"
    Lo que no me queda claro es de qué obrero está hablando.

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